El Agullot en Pascua

Aprovechando los días de fiesta estudiantiles y un hueco en el trabajo, mi hija Laura y el que suscribe nos hemos acercado en esta preciosa y primaveral mañana a realizar uno de esos recorridos que nunca valoramos y que tenemos tan a mano. Somos capaces de hacer kilómetros y kilómetros para  acabar realizando rutas que a veces no tienen la belleza y la entidad de la que hoy proponemos.

La cresta del Agullot la podrás hacer cien veces que siempre te descubrirá algo nuevo. Su roca arenisca esconde formas inusuales a los ojos de los que solemos vivir entre calizas. Sus rampas de adherencia con algún paso de IVº te hacen mantener la atención hasta la misma cima. Por supuesto, dependiendo del nivel y de las ganas que cada cual ponga, se puede realizar en hora y media, corriendo, o en tres horas, andando. Hoy la hemos hecho andando y disfrutando de la subida, siempre buscando la mayor roca posible, que a la postre es el mejor camino ya que evitas pincharte en casi toda la ruta.

 

 

 

Después de disfrutar de las vistas en la cima hemos descendido por la “normal” que viene de la carretera del desierto al parking de la pista de cros de al lado de la autopista.

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