4000 mil y pico metros del Mont Blanc

Sin tiempo de asimilar lo vivido, cambiamos un peón por una torre, los culottes por los arneses y con botas nuevas nos dirigimos al, posiblemente, ascensor más famaso del mundo.Montblanc 002El ascenso fulgurante no nos afecta, no en vano hemos estado por encima de 2500 varias veces en los tres días anteriores. Observamos la huella en el espolón Frendo y nos dedicamos a soñar.Montblanc 003La Aiguille de Midi es un hervidero siempre, y en un día como el nuestro, sin aire ni frío, más todavía. Nos equipamos al final del túnel, ¿lo tenemos todo? y directos a la arista, que siempre es una toma de contacto especial para acostumbrarnos al universo blanco que nos espera.Montblanc 005El día acompaña y del miedo pasamos a las risas y la contemplación del entornoMontblanc 004Montblanc 006Montblanc 007Qué lejos queda Chamonix!

Sin darnos cuenta estamos en el refugio de Les Cosmiques, organizando todo el material, registrándonos y ocupando la parte de habitación que nos toca. Tenemos además una grata sorpresa. Beatriz Carceller del Trepa, con su amiga Ana y dos colegas del Muntanya de Vila Real están en el refu, y mañana van al Mont Blanc por los cuatro miles, igual que nosotros, aunque ellos vuelven de nuevo a Les Cosmiques. Nos tomamos unas cuantas cervezas juntos antes de cenar. El día sigue espléndido, la moral por las nubes.Montblanc 007 bPasamos unas horas tumbados, porque lo que es dormir, poco, y a las 12’30 diana. llevábamos la idea de salir como tarde a la una, pero en el refu dan el desayuno a partir de la 1, una hora de retraso en nuestro plan.

A las 2 nos ponemos en camino, somos casi los últimos, y no porque nos hayamos entretenido, si no que la única manera de salir más pronto es chafándo y enfadándo al personal. Seremos casi 50 a la vez en un espacio como mucho de 25 m2. Vístete, arnés, botas, polainas, casco, frontal, crampones, encordarnos…Montblanc 008

Enseguida nos ponemos a la cola en el Tacul. Al ser principio de temporada casi no hay grietas y se sube muy vertical, mucho más que el resalte del Maudit, pero con mejor huella y nieve, tan solo una par de rimayas pequeñas en el camino al plateau nos ralentizan el paso.Montblanc 009El hombro del Tacul lo superamos con las frontales. El día empieza a clarear…Montblanc 001Hay momentos en los que te das cuenta que ha valido la pena.

Montblanc 010Ya se adivina la cola de espera en la rampa del Maudit, esperábamos que se deshiciera rápido, pero no es así. Cada vez parece que se acumula más gente a medida que nos vamos acercando.Montblanc 011Una hora nos tocó esperar. Otra hora pérdida. El resalte no tiene nada, solo que es hielo, y no podíamos lanzarnos un grupo de seis a adelantar montándonos otra línea. En vez de una rampa, parecía una inmensa cubitera, hubiéramos sepultado a toda la fila si nos ponemos a adelantar. La cuesta estaba equipada con una cuerda fija y una reunión en las rocas intermedias, dos tramos de 25 metros fáciles de superar, pero que al ir encordados se demoraba en exceso la ascensión de cada alpinísta.

Una vez arriba el día cambió radicalmente, nos metimos en una nube, tenía que ser una pequeña nube porque luego nos informaron que abajo el día era estupendo, todo despejado. Algunos hasta dudamos en continuar de lo mal que se veía el tiempo por momentos. En vez de quitarnos ropa, cada vez nos poníamos más. La capucha del “gore” encima del casco con el gorro debajo resultó imprescindible hasta Gouter.Montblanc 012Una vez superado el Coll de la Brenva nos cruzamos con el grupo de Vila Real, ellos ya volvían de cumbre, nos llevaban 2 horas de ventaja.

Continuamos con nuestro “paso de guía”, poco a poco y con las pausas justas. Ya sabíamos que era cuestión de tiempo. Solo nos quedaba la altura, el resto de dificultades ya estaban superadas.Montblanc 013Montblanc 014Y otra buena noticia, parecía que en cumbre iba a estar despejado.

A las 9 de la mañana estábamos en cumbre.Montblanc 015No pudimos estar mucho rato, pero lo disfrutamos casi en la intimidad. Solo unos italianos nos acompañaban en cumbre. Y a toro pasado…, ¿dónde está todo el reguero interminable de gente que iba delante de nosotros?

Nos dirigimos pronto hacia Gouter, podíamos llegar a tiempo al tren cremallera. Pero sobre todo teníamos prisa en cruzar las temidas aristas, y no por su dificultad, si no por los cruces con otras cordadas. Y tuvimos suerte, no nos cruzamos con casi nadie, pero si que te asustas cuando observas la indumentaria de algunos; Gafas de aviador, ropa de algodón, ¿botas de…? No es raro que el Mont Blanc sea una de las montañas con mayor número de accidentes.

Montblanc 016Montblanc 017

 

 

 

 

 

 

Montblanc 018Hicimos una parada en Vallot para recuperar fuerzas. Aurelio estaba muy cansado, sobre todo por la altura y no razonaba como debiera, y el resto también acusábamos el cansancio.

A medida que nos acercábamos a Gouter las fuerzas volvían.

MontBlanc portadaEn el viejo Gouter rehicimos las mochilas para bajar la arista encordados y asegurados cual ferrata en los cables. Al asomarnos se nos cayó el alma al suelo. Parecía una línea continua de gente la arista. Creo que fue ahí donde empezamos a comprender que las dos horas perdidas iban a ser muy necesarias. El descenso fue interminable y muy peligroso. Tuvimos que adelantar con todo el cuidado del mundo a varios grupos de gente con poca o nula experiencia. No he visto un sitio tan fácil en donde provocar una avalancha de piedras sin querer.Montblanc 019Y luego la temida “Bolera”, un corredor por el continuamente se suceden caídas de piedras  que arrastran a otras provocando un “barrido” de todo lo que encuentran a su paso. Mirar, escuchar, y correr. No hay otra.Montblanc 020Nada más pasar el grupo y ya en descenso hacia el Tete Rousse un helicóptero nos sobrevuela hasta lo alto de la arista. Parece que hay un accidente. Más tarde nos cruzamos con dos sanitarios que van corriendo hacia arriba. No nos extrañamos después de lo visto.

Continuamos el descenso. Son más de las cinco. El último tren lo perdemos, y no solo eso. La ducha, la quedada con los amigos de Vila Real, la cena merecida…, muchas cosas que todavía no sabemos que vamos a perder.

Al menos el descenso es entretenido. Muchas cabras sin miedo, calor sofocante por momentos y risas. Tenemos el objetivo casi cumplido. Solo nos queda llegar abajo. Confiamos que Juanjo, nuestro angel de la guarda del camping sea capaz de “rescatarnos”.

Llegamos a las 6’30 a la estación del Nid de Aigle, 2372 metros, en teoría nuestra meta. Una hora y media tarde. Descansamos un rato, vemos las opciones, y nos decidimos a bajar por las vías. Es la opción más directa, una hora a lo sumo hasta la estación intermedia de La Bellevue. Empieza sin saberlo nuestro reto de los 4000 negativos.

Montblanc 021El descenso es pesado por las vías pero cumplimos con lo previsto, en una hora estamos en Bellevue. 1800 metros.

Anna en una mesa de picnic nos deleita con un truco de magia, de su mochila aparecen como por arte de magia bolsas de comida. Ya ha nadie nos queda ningún resto de los bocadillos. Las cosas se ven de otra manera con la barriga saciada.

Manu sigue en contacto con Juanjo, pero parece que no hay acceso para coche en esa estación. Decidimos seguir bajando al Coll de Voza, siguiente estación, en la que ya habíamos estado dos días antes con las bicis. 1653 metros.

Montblanc 022Última foto del día. Empieza a anochecer mientras llegamos al Col de Voza. El bar está abierto. Aurelio, Pepe y mi menda, decidimos ir a preguntar si nos dan de cenar. Mientras Manu sigue intentando que Juanjo llegue al rescate, apoyado por Isma y Anna.

La cocina está cerrada. Nos pedimos unas cervezas mientras, sentados en un mesa, los tres juramos por todos los bocadillos del mundo que no damos un paso más.

Manu se acerca. Juanjo no puede subir por esa pista. Está cerrada al tráfico. Nos dice que ha quedado con él en Les Houches, que si vamos a bajar con ellos o no.

Con un !sí claro!, nos levantamos los tres y con las mochilas a la espalda y las frontales en marcha seguimos nuestro descenso. Son las diez de la noche.

A las 11 salimos de la pista a una urbanización a la que ya puede acceder Juanjo. Manu y yo continuamos el descenso por unas calles vacías hasta Le Fouly.

Juanjo nos recoje, sube a por el resto de grupo y nos lleva a todos de vuelta al camping…, a dormir. Son las una del día siguiente. Chamonix, 1000 metros. Cuatro mil y pico metros negativos desde las 9 de la mañana. 24 horas y pico sin parar.

Cansados, hambrientos, sudados, pero muy contentos.

MontBlanc track

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Un pensamiento en “4000 mil y pico metros del Mont Blanc

  1. Me alegro de que el tiempo haya sido tan bueno. Yo estoy a punto de salir para allá. Espero tener la misma suerte por lo menos que otros años

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